Ahora mismo, las redes sociales se tiñen del legado que el Papa Francisco ha sabido comunicar con una sencillez que, lejos de restarle fuerza, la ha multiplicado.
Y no es casualidad. El Papa Francisco supo construir algo que muchos líderes no logran: una marca personal que impacta y trasciende.
Durante siglos, la Iglesia católica ha sido una institución profundamente conservadora, marcando cómo vivir, cómo pensar, cómo amar. Y, sin embargo, dentro de esa estructura rígida, Francisco abrió espacio para el cambio.
Fue un Papa líder en la forma de comunicar: con gestos sencillos, sí, pero claves. Gestos que tocaron temas que, hasta hace poco, eran tabú.
Como apasionada de la comunicación, esto me parece crucial. Habló de migración, del medio ambiente, de la pobreza, de la comunidad LGBTIQ+. Cuestionó al capitalismo. Pidió perdón por los abusos. Y, sobre todo, hizo que temas intocables llegaran al centro de la conversación.
Ahora se abre un momento decisivo: elegir al próximo Papa. Y no, no es solo un tema religioso.
La Iglesia tiene un poder real: político, económico, simbólico y cultural. Influye en leyes, discursos, gobiernos.
Lo que venga después puede marcar el rumbo del mundo.
Y eso, nos guste o no, nos atraviesa a todas.
¿Por qué HABLAS así? Lo que tu forma de hablar revela sobre ti.
¿Qué dice tu voz sobre ti? ¿Cómo el tono, el acento y las palabras que eliges afectan la forma en que los demás te perciben? En un mundo en el que constantemente negociamos nuestra pertenencia y aceptación, la forma en que hablamos puede ser la llave que abre o cierra...














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